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VOCES PARA LA PAZ VIII

Basta de impunidad: poner fin a la violencia de colonos y al desplazamiento forzado en Cisjordania

Desde la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP), expresamos nuestro profundo dolor, nuestra indignación y nuestra solidaridad con las comunidades palestinas que continúan soportando la violencia estructural de la ocupación, la colonización y el desplazamiento forzado en Cisjordania.

En los últimos días, una persona palestina que colaboró y participó en proyectos implementados por ACPP y nuestras organizaciones socias palestinas fue asesinada en un ataque perpetrado por milicias de colonos armados. Por motivos de seguridad y por respeto a la familia de la víctima, a la comunidad afectada y a nuestras organizaciones socias, no divulgaremos detalles que puedan contribuir a su identificación o dar lugar a represalias. Sin embargo, debe afirmarse de manera inequívoca que este asesinato no es un hecho aislado, sino que forma parte de una dinámica más amplia y profundamente arraigada de violencia en múltiples formas que afecta directamente a las comunidades con las que trabajamos.

Estos asesinatos se inscriben en un patrón sistemático y en aumento de violencia de colonos, apropiación de tierras, destrucción de los medios de vida palestinos y políticas de expansión de asentamientos. Estrategias de ocupación que violan constantemente el derecho internacional y que se han intensificado drásticamente desde octubre de 2023 y continúa agravándose en 2026.
Mientras la atención internacional y el foco mediático se desplaza hacia otros acontecimientos regionales, las comunidades palestinas en Cisjordania siguen enfrentando ataques diarios, restricciones de movimiento, pérdida de acceso a tierras y agua, y un entorno cada vez más coercitivo diseñado para forzar su desplazamiento. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en 2025 se registraron al menos 1.680 ataques de colonos contra palestinos y sus bienes en toda Cisjordania, un promedio de aproximadamente cinco incidentes al día.

La situación se ha deteriorado aún más en 2026. El 19 de marzo de 2026, OCHA informó que, desde comienzos de año, más de 1.500 palestinos ya habían sido desplazados como resultado de ataques de colonos y restricciones de acceso, una cifra que ya equivale aproximadamente al 95% del total registrado durante todo 2025.
Paralelamente, en noviembre de 2025 la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló que, entre el 7 de octubre de 2023 y el 13 de noviembre de 2025, las fuerzas israelíes y colonos habían matado al menos a 1.017 palestinos en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este.
En virtud del derecho internacional humanitario (DIH), incluido el Cuarto Convenio de Ginebra, la potencia ocupante tiene la obligación de garantizar la protección de la población civil bajo su control. El incumplimiento continuado de prevenir la violencia de colonos, garantizar la rendición de cuentas y detener políticas y prácticas que facilitan el desplazamiento, suscita serias preocupaciones sobre violaciones del derecho internacional, incluida la prohibición del traslado forzoso y del castigo colectivo. Además, en virtud del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, actos como el traslado forzoso, la persecución y los ataques contra la población civil pueden constituir crímenes de guerra (artículo 8) y crímenes de lesa humanidad (artículo 7) cuando se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.

Quienes trabajamos y creemos en una cooperación internacional de y para los pueblos, basada en la solidaridad y la justicia, sabemos que no consideramos a estas comunidades como beneficiarias pasivas, sino como titulares de derechos, subjetividades políticas con agencia, comunidades organizadas y actores palestinos que sostienen la vida en condiciones de violencia extrema y frente a políticas de muerte. Nuestro papel no es hablar en su nombre, sino acompañar sus estrategias de resistencia, protección y permanencia en su tierra. Por ello, cuando las personas que participan en nuestros procesos comunitarios son atacadas, cuando se destruyen infraestructuras esenciales para la vida o cuando se obstaculiza el acceso al agua, la tierra y el trabajo, no estamos ante daños colaterales: estamos siendo testigos de una política estructural y sistemática de desposesión destinada a hacer inviable la vida palestina en su propia tierra.

En ACPP decimos basta. Basta de violencia de colonos. Basta de impunidad. Basta de la normalización de una ocupación prolongada y de un régimen de asentamientos que vulnera sistemáticamente los derechos del pueblo palestino y de tantos otros pueblos de la región.

Exigimos:

  • La protección inmediata de la población civil palestina;
  • Investigaciones independientes e imparciales sobre todos los incidentes de violencia
  • Rendición de cuentas para los responsables y quienes facilitan estos actos
  • Acción internacional urgente para detener el desplazamiento forzado.

Seguiremos trabajando junto a nuestras organizaciones socias palestinas y las comunidades con las que cooperamos en defensa del derecho del pueblo palestino a permanecer en su tierra, a acceder a sus recursos y a vivir con dignidad, seguridad y autodeterminación.

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