Educación y equidad: claves para el desarrollo en Aguira
ACPP Guinea Bissau
Alumnos/as en la escuela de Aguira, Guinea Bissau
Cada 25 de mayo se conmemora la creación de la Unión Africana, organización que agrupa a todos los Estados del continente africano y símbolo del impulso histórico del panafricanismo. En este marco, el Día de África se celebra en todo el mundo como una oportunidad para reconocer los avances, desafíos y procesos de desarrollo impulsados desde y para el propio continente.
En ACPP, esta fecha representa también una ocasión para visibilizar el trabajo que venimos desarrollando desde hace años en África y, en particular, en Guinea Bissau, donde colaboramos estrechamente con nuestros socios locales en la defensa de los derechos fundamentales y en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades rurales y de los sectores más vulnerables de la población.
Un ejemplo de ello es el proyecto “Promoción del Derecho Humano a la Educación Inclusiva en la comunidad de Aguira (Fase II)”, financiado por el Ayuntamiento de Málaga en 2025, que da continuidad al proceso iniciado en 2024 en la comunidad de Aguira, situada en la región de Bafatá, y que se enmarca en una estrategia de intervención integral que combina el acceso a servicios básicos como agua potable, salud y educación, con el fortalecimiento de la seguridad alimentaria en las regiones del este y sur del país.
Asimismo, las intervenciones buscan el fortalecimiento de las organizaciones sociales de base e incorporan de manera transversal el enfoque de igualdad de género, promoviendo el papel activo de las mujeres en el acceso a derechos y en los espacios de participación y toma de decisiones, así como la sostenibilidad ambiental, mediante la promoción de prácticas responsables en el uso de los recursos naturales y la sensibilización comunitaria sobre su protección.
Aguira es una comunidad marcada por limitaciones en el acceso a servicios educativos y por importantes desigualdades de género, especialmente en lo que respecta a la escolarización y permanencia de las niñas en el sistema educativo. Frente a esta realidad, el proyecto ha combinado la construcción y equipamiento de infraestructuras escolares, el fortalecimiento de las capacidades locales y la sensibilización comunitaria en torno al derecho a la educación.
Entre los impactos alcanzados destaca el incremento de la capacidad de la escuela comunitaria, la mejora de las condiciones para el desarrollo de la actividad lectiva, la implicación de la propia comunidad en la gestión y mantenimiento de las infraestructuras, así como en la educación de la infancia y la juventud.
Por otro lado, las acciones de sensibilización han permitido visibilizar las barreras que enfrentan las mujeres y niñas, y promover cambios progresivos hacia una mayor equidad en el acceso a la educación, a las oportunidades y a roles de liderazgo en la comunidad.
En esta fecha señalada, esta experiencia refleja la importancia de seguir acompañando procesos comunitarios que sitúan a las personas en el centro y que reconocen el papel fundamental de las mujeres en la construcción de sociedades más justas e inclusivas, consolidando así bases sólidas para la continuidad y ampliación de este tipo de iniciativas en el territorio.
