Mastodon

Honduras: un futuro en disputa y el desafío de sostener los avances

Cuatro años después de la llegada de Xiomara Castro (del partido LIBRE) a la presidencia, el primer gobierno encabezado por una mujer en Honduras, y en un contexto donde las palabras cambio y esperanza volvieron a tener fuerza para amplios sectores, el país atraviesa un cierre postelectoral tenso tras las elecciones generales del pasado 30 de noviembre. Aunque el escrutinio se prolongó varias semanas debido a actas con inconsistencias y a la apertura de un escrutinio especial, el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó el 24 de diciembre a Nasry Tito Asfura (Partido Nacional) como presidente electo para los próximos cuatro años. El Partido Liberal, ubicado en segundo lugar según la declaratoria del CNE, ha mostrado señales de fragmentación y, por el momento, su candidato Salvador Nasralla ha rechazado la proclamación y ha anunciado que impulsará acciones por la vía legal. En este marco, el contexto postelectoral sigue tenso: se mantienen los cuestionamientos a la transparencia del proceso y el foco se ha desplazado también hacia los resultados en los niveles legislativo y municipal.

Mientras, una coalición de organizaciones sociales, entre las que se encuentra el Centro de Derechos de la Mujer (CDM), organización feminista hondureña socia de ACPP, ha reiterado que el proceso estuvo marcado por denuncias de fraude, coacción y “terrorismo mediático” y reclaman el derecho a conocer la verdad. También han condenado la injerencia extranjera señalando, por un lado, los posicionamientos públicos del presidente estadounidense Donald Trump en los días previos a los comicios, y por otro, el indulto y posterior liberación del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por delitos de narcotráfico. Sobre este hecho, desde el Comité por la Libre Expresión de Honduras (C-Libre) recuerdan que “para periodistas y organizaciones de la sociedad civil, este acontecimiento reaviva temores sobre posibles represalias, el debilitamiento de las garantías de no repetición y el impacto que puede tener en la seguridad de quienes ejercen un rol crítico y fiscalizador”.

La llegada de Xiomara Castro a la presidencia en 2022 fue leída por amplios sectores como una ruptura simbólica del bipartidismo tras años de deterioro institucional y debilitamiento del espacio cívico. Se abrió una etapa de recuperación de los espacios de diálogo y articulación. Pero desde el inicio existieron límites importantes para cambios estructurales: la presión de poderes económicos y mediáticos, la confrontación política permanente y campañas de desprestigio además de problemas históricos del país (desigualdad, violencia, corrupción, impunidad…).

Desde las organizaciones sociales se han reconocido avances como cierta reapertura de espacios de participación, mayor centralidad del discurso de Derechos Humanos y menor criminalización de la protesta social. Pero queda mucho por avanzar. La preocupación compartida es que lo conquistado en estos años pueda revertirse y se reinstalen prácticas que restrinjan derechos. “El escenario postelectoral podría derivar en retrocesos en materia de seguridad para periodistas y personas defensoras, especialmente si no se adoptan medidas urgentes para fortalecer los mecanismos de protección existentes”, explican desde C-Libre.

Si el desenlace consolida el Partido Nacional en el poder con el apoyo del Partido Liberal, no solo será una vuelta al bipartidismo: puede implicar menos margen para agendas de justicia social e igualdad de género. “Existe la posibilidad de que, ante un nuevo escenario, tengamos que reorientar nuestro trabajo y volver a trabajar en salud sexual como hacíamos años atrás”, advierten desde la organización Somos CDC.

Frente a este escenario, ACPP mantiene su compromiso de acompañar a la sociedad civil hondureña más allá de los ciclos electorales. Junto a nuestras organizaciones socias, seguimos apostando por el fortalecimiento organizativo, la participación política de mujeres y juventudes y la defensa del derecho humano a la paz, la inclusión y la justicia social, con la convicción de que los cambios duraderos dependen de una ciudadanía organizada que defiende la vida y la dignidad desde los territorios. ●

*Al cierre de este artículo, la situación sigue cambiando y los datos y contextos pueden actualizarse en los próximos días.

 

Redacción: Equipo ACPP Centroamérica

 

Añadir Contenido

Traducir »
Ir al contenido