Celebrar lo construido y defender lo conquistado
ACPP recibe la Orden del Congreso de Colombia, en grado Comendador, concedida por el Senado de la República, y la Orden de la Democracia Simón Bolívar, en grado Cruz Comendador, otorgada por la Cámara de Representantes, en reconocimiento a los 30 años de trabajo en defensa de los derechos humanos, la construcción de paz y el acompañamiento a comunidades afectadas por la violencia.
Hay momentos que invitan a detenerse unos segundos, mirar hacia atrás y tomar conciencia del camino recorrido. La ceremonia celebrada ayer en el Congreso de la República de Colombia fue uno de ellos.
En el Salón de la Plenaria del Senado colombiano se reunieron representantes institucionales progresistas, organizaciones sociales, responsables de la cooperación internacional y personas que, desde ámbitos muy distintos, han dedicado buena parte de sus vidas a defender los derechos humanos, acompañar a las víctimas y construir condiciones para una paz duradera. El motivo era muy especial: reconocer la trayectoria de Asamblea de Cooperación por la Paz en Colombia tras casi tres décadas de trabajo compartido.
Quienes conocemos la historia de ACPP en el país sabemos que este reconocimiento trasciende a nuestra organización. En realidad, habla de miles de personas que han decidido no resignarse ante la violencia, la exclusión o la injusticia. Habla de comunidades que se organizaron para defender su territorio, de mujeres que reclamaron sus derechos, de víctimas que apostaron por la verdad y la reparación, de liderazgos sociales que persistieron incluso en los momentos más difíciles y de organizaciones que han mantenido viva la convicción de que la paz se construye desde abajo.
Por eso la emoción que se respiró en la ceremonia tuvo mucho de celebración colectiva. Significó la alegría de encontrarse con personas que han formado parte de un mismo recorrido durante muchos años. Personas e instituciones que, desde lugares diferentes, han contribuido a sostener una apuesta común por la dignidad humana, la democracia y la justicia social.
La presencia de representantes de la cooperación española, magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, congresistas comprometidos con la defensa de los derechos humanos y numerosas organizaciones de la sociedad civil colombiana e internacional recordó algo esencial: los avances sociales nunca son obra de un único actor, sino el resultado de alianzas, confianza y perseverancia en pro de apuestas colectivas.
En un contexto internacional crítico para el multilateralismo y marcado por el debilitamiento de espacios de participación ciudadana, el cuestionamiento de derechos fundamentales y el aumento de discursos que promueven la exclusión, el odio y la polarización, gestos como el vivido ayer adquieren un significado relevante. Reconocer públicamente el trabajo de las organizaciones sociales y de la cooperación internacional es también reconocer el valor de la sociedad civil y de la participación ciudadana, del diálogo democrático, de la defensa de la paz, de la justicia social y de la solidaridad entre pueblos.
Este momento estuvo inevitablemente ligado a las personas y organizaciones que han acompañado nuestro recorrido en Colombia. Entre ellas, la Fundación Forjando Futuros ocupa un lugar destacado. Más de dos décadas de trabajo conjunto nos han permitido compartir retos, aprendizajes, preocupaciones y esperanzas, construyendo una relación de confianza, respeto y amistad que ha contribuido al fortalecimiento mutuo de ambas organizaciones.
Por eso este reconocimiento lo recibimos con orgullo, pero también con humildad. Porque detrás de él hay muchas manos, muchas historias y muchos esfuerzos compartidos. Y porque nadie ignora que buena parte de los desafíos que motivaron aquel primer trabajo en Colombia en 1997, en Apartadó, continúan presentes.
Quizás esa sea la reflexión más importante que nos dejó esta jornada. Los reconocimientos son valiosos porque permiten celebrar lo construido y posicionar en positivo una determinada postura. Pero su verdadero sentido, al menos en el caso de nuestro trabajo en Colombia, está en recordarnos que no solo quedan caminos por recorrer, sino que, hoy más que nunca, no podemos permitirnos retroceder en derechos que han costado miles de vidas, millones de desplazados y exilios, y una lucha de todos los días de cientos de organizaciones por la dignidad del pueblo colombiano.
Ayer fue un día para agradecer, para recordar y exaltar la labor de quienes ya no están presentes, pero sin quienes nunca hubiéramos llegado tan lejos -es más, sin quienes es posible que ni siquiera hubiéramos empezado a trabajar en Colombia (caso de Miguel Ángel Blanco)-, para reencontrarse con compañeras y compañeros de viaje y para celebrar todo lo que ha sido posible construir colectivamente. Hoy vuelve a ser momento de continuar.
Porque la mejor manera de honrar una trayectoria de casi treinta años es seguir trabajando para que las próximas generaciones encuentren un camino un poco más justo, un poco más democrático y un poco más humano que el que recibimos y que hoy enfrenta tantos desafíos. ●
Redacción: Equipo ACPP Colombia
Imagen: (i) Gerardo Vega, FFF, Gloria Cuadras, ex alcaldesa de Apartadó, Miguel González Gullón, director AECID-Colombia, Trini Blanch, representante de ACPP, Nora Saldarriaga, directora de FFF, y senador Ariel Ávila (d).
