Proyecto Marañón: ambiente sano, vida digna y soluciones comunitarias frente a la vulnerabilidad climática en Santo Domingo Norte
La Cañada del Marañón, en Sabana Perdida, Santo Domingo Norte, concentra algunos de los principales desafíos urbanos y ambientales que afectan a muchas comunidades de República Dominicana: exposición a inundaciones, contaminación, deficiencias en la gestión de residuos, vulnerabilidad climática y desigualdad en el acceso a un hábitat digno.
Ante esta realidad, Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP), junto a Ciudad Alternativa y PROJAR, impulsa el Proyecto Marañón: por un ambiente sano y una vida digna en República Dominicana, una iniciativa orientada a mejorar las condiciones de vida de la población residente en la cañada y a promover soluciones sostenibles, participativas y con enfoque de derechos. Este proyecto está financiado por la Dirección General de Inclusión y Cooperación al Desarrollo, Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia.
El proyecto combina la mejora del entorno urbano mediante un piloto de Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDS), basado en Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), con acciones dirigidas a fortalecer la gestión de residuos sólidos, reducir riesgos ambientales y promover la adaptación al cambio climático.
Un seminario para pensar la ciudad desde sus márgenes
En el marco del proyecto, se celebró el 3 de junio el seminario “Marañón Eco Amigable. Explorando Soluciones Basadas en la Naturaleza, aportando resiliencia desde áreas urbanas informales”, un espacio de reflexión, diálogo y co-creación entre actores comunitarios, académicos, técnicos, institucionales y sociales.
El encuentro tenía como tema central la infraestructura verde-azul como alternativa para la transformación del asentamiento y la Cañada Marañón. A través de paneles, talleres y mesas de trabajo, el seminario abordó cuestiones clave como el derecho al hábitat, la ciudad informal, la resiliencia urbana, el cambio climático, la vulnerabilidad ambiental y las posibilidades de intervención desde soluciones basadas en la naturaleza.
La jornada buscó analizar de manera sistémica la realidad ambiental, urbana y social de la Cañada Marañón, identificar alternativas viables y sostenibles, y generar propuestas que contribuyesen a mejorar el hábitat natural y humano, mitigar los efectos del cambio climático y avanzar hacia entornos urbanos más resilientes, cohesionados, inclusivos y seguros.
Participación comunitaria, gobernanza local y alianzas
La intervención no se limita a una respuesta técnica. El proyecto busca también fortalecer el tejido social y la gobernanza local mediante la articulación y capacitación de juntas de vecinos y vecinas, el impulso de procesos de diálogo e incidencia con el Ayuntamiento de Santo Domingo Norte y el desarrollo de campañas de sensibilización sobre gestión de residuos.
Uno de los elementos centrales del proceso es la participación comunitaria. Las personas que habitan la Cañada Marañón no son entendidas como destinatarias pasivas de una intervención, sino como actoras clave en la identificación de problemas, la definición de prioridades y la construcción de soluciones.
El seminario reforzó esta perspectiva mediante talleres de co-creación, diálogo tripartito y metodologías de design thinking, orientadas a caracterizar el territorio desde distintas miradas y a prototipar alternativas de intervención adaptadas a la realidad del Marañón.
Innovación ambiental con justicia social
La alianza entre ACPP, Ciudad Alternativa y PROJAR permite articular cooperación internacional, conocimiento territorial y experiencia técnica en soluciones ambientales. Esta colaboración entre una ONGD valenciana, una organización dominicana especializada en hábitat y participación ciudadana, y una empresa valenciana referente en soluciones ambientales favorece la transferencia de conocimiento, la creación de capacidades locales y la generación de aprendizajes compartidos entre República Dominicana y la Comunitat Valenciana.
El Proyecto Marañón plantea así una forma de intervención urbana que no separa la sostenibilidad ambiental de la justicia social. Frente a modelos centrados exclusivamente en la infraestructura gris, la propuesta apuesta por soluciones que dialogan con la naturaleza, reducen riesgos, fortalecen la cohesión comunitaria y reconocen el derecho de todas las personas a vivir en un entorno sano, seguro y digno.
La Cañada Marañón se convierte, de este modo, en un espacio de aprendizaje colectivo y en una oportunidad para imaginar nuevas formas de regeneración urbana desde la participación, la equidad y la resiliencia climática.
