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Organizarse cambia lo cotidiano en Choluteca: mujeres construyen autonomía y vidas libres de violencias

“Ahora ya no me callo. Ahora ya no tengo miedo. Ahora he aprendido a defenderme junto con otras mujeres”. Las palabras de esta mujer de Choluteca, en el sur de Honduras, reflejan las transformaciones que están impulsando las mujeres organizadas en el territorio: reconocer sus derechos, apoyarse mutuamente y construir alternativas frente a las violencias y las desigualdades. Desde 2024, Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) y el Centro de Derechos de Mujeres (CDM) acompañan estos procesos de organización colectiva y construcción de autonomía.

Estas experiencias se desarrollan en un país marcado por profundas desigualdades de género. En Honduras, el 63,2% de las mujeres se encuentra en situación de pobreza multidimensional, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mientras que la violencia machista sigue siendo una realidad preocupante: solo en 2024, CDM registró 231 muertes violentas de mujeres y niñas. Frente a este contexto, las mujeres de Choluteca llevan años construyendo espacios colectivos desde los que defender sus derechos y transformar sus condiciones de vida.

Entre 2024 y 2025, este trabajo se fortaleció en El Triunfo, Concepción de María y Santa Ana de Yusguare, mediante una primera fase del proyecto ‘Mujeres construyendo ciudadanía feminista y autonomía económica para el logro de vidas libres de violencias’, desarrollado por ACPP y CDM con el apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo. Durante doce meses, se combinaron el fortalecimiento de las Redes Municipales de Mujeres, la formación y organización comunitaria, el acompañamiento jurídico y psicológico a mujeres sobrevivientes de violencia y las acciones de liderazgo e incidencia.

Este proceso contribuyó a fortalecer el conocimiento de los derechos, la participación comunitaria y los espacios de confianza y apoyo mutuo. “A mí me ayudó muchísimo poder desahogarme en estos espacios y sentirme liberada. Al ayudar a otras mujeres, recuerdas lo vivido y lo importante de no sentirse sola”. Las Redes de Mujeres contra la Violencia son espacios de organización e incidencia, pero también de cuidado y acompañamiento, donde las mujeres comparten herramientas para reconocer las violencias, conocer las rutas de atención y apoyar a otras mujeres. Así, el aprendizaje trasciende lo individual y fortalece las capacidades colectivas para afrontar las violencias.

Autonomía para decidir sobre la propia vida

Construir vidas libres de violencias también implica disponer de recursos propios, participar en las decisiones del hogar y la comunidad y reducir situaciones de dependencia económica. Por eso, esta primera etapa incorporó formación agroecológica y la puesta en marcha de huertos comunitarios. Para las participantes, disponer de parcelas y conocimientos propios ha permitido diversificar su alimentación, intercambiar o comercializar parte de la producción y compartir aprendizajes. “Yo antes solo tenía caña; ahora tengo malanga, camote, yuca, pepino… Me alimento mejor y se alimenta mejor toda mi familia”.

Pero cultivar también ha abierto otras conversaciones: quién cuida, quién trabaja la tierra, quién dispone de los recursos y quién participa en las decisiones. En algunos hogares se ha observado una mayor participación de los hombres en tareas tradicionalmente asumidas por las mujeres, mostrando que avanzar hacia la autonomía implica también transformar la distribución de los trabajos y los cuidados.

Las transformaciones sociales necesitan tiempo. Fortalecer organizaciones, modificar relaciones desiguales y construir respuestas comunitarias frente a las violencias exige continuidad. Por ello, ACPP y CDM inician una segunda fase, nuevamente con el apoyo de la cooperación asturiana, que trabajará con 300 mujeres de El Triunfo y Concepción de María, dando continuidad a los aprendizajes y procesos colectivos iniciados. Esta nueva etapa reforzará los mecanismos comunitarios e institucionales de respuesta frente a las violencias, mediante consultorios jurídicos móviles, acompañamiento psicológico y el fortalecimiento de los Grupos de Autoayuda. También se continuará promoviendo la autonomía económica de las mujeres rurales mediante la agroecología, el fortalecimiento de huertos y experiencias como la cría de especies menores.

El proyecto tenderá además un puente entre Honduras y Asturias, con una visita de intercambio al Principado para compartir las experiencias construidas en Choluteca y encontrarse con instituciones, organizaciones feministas y colectivos vinculados a la agroecología. Porque la cooperación que defendemos desde ACPP tiene también que ver con eso: conectar sociedades, compartir aprendizajes y sostener procesos colectivos para transformar las desigualdades.

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